Si el gobierno no ayudase con dinero
público a los bancos españoles en problemas, éstos tendrían que ser
liquidados y tendrían enormes pérdidas. Pero las pérdidas afectarían a
los inversores más arriesgados y nunca a los depositantes. Los
ciudadanos podrían recuperar sus ahorros aunque el banco no fuese
ayudado por el gobierno. Por lo tanto, ni los ahorradores del banco ni
el Estado tendrían que sufrir las consecuencias de la mala gestión de
los bancos. Los costes los tendrían que asumir los accionistas y otros
inversores más arriesgados (lo que es normal y lógico, pues se
embarcaron en operaciones arriesgadas y han perdido).
La forma en la que se están traspasando las pérdidas de los bancos a los ciudadanos atenta contra la lógica económica y la justicia social; fenómeno que revela la estrecha ligazón entre la élite económica que saldría perdiendo si se liquidasen los bancos y la élite que posee el poder político. No es de extrañar, por lo tanto, que los indignados españoles digan bien claro y bien alto que la respuesta a la crisis sea una enorme estafa. (Ver más >)
España no es una democracia, sino un vertedero
En España existe una profunda relación entre déficit público y corrupción (Fredrik Reinfeldt)
Europa, no puede mantenerse por mas tiempo al margen del gran escándalo español, un país donde los poderes públicos han permitido que muchos de sus hijos, aplastados injustamente por el poder político y financiero, se suiciden arrojándose por las ventanas o quemándose delante de las instituciones bancarias, sin defensa posible y sometidos al imperio de la maldad política y económica de las élites.