23 sept 2018

Tener necesidad de que la gente piense

En La sociedad del espectáculo, un libro que desde su aparición en 1967 se ha convertido en clásico (es decir, un libro siempre contemporáneo), el pensador francés Guy Debord afirma que la verdadera catástrofe de la sociedad moderna no es un acontecimiento por venir, ni tan siquiera un proceso en marcha (cambio climático, etc.), sino un tipo de relación con el mundo: la posición de espectador, la subjetividad espectadora.

¿En qué sentido? El espectador no entra en contacto con el mundo, lo ve frente a sí. Desde un “mirador” (el espectáculo) que concentra la mirada: centraliza y virtualiza, separa de la diversidad de situaciones concretas que componen la vida. El espectador es incapaz de pensamiento y de acción: se limita al juicio exterior (bien/mal), a las generalidades y a la espera. Es una figura del aislamiento y la impotencia.,

Seguramente necesitamos una nueva poética política. Por ejemplo, una palabra nueva para hablar de lucha, que asociamos muy rápidamente a la movilización, a la agitación activista, a un proceso separado de la vida, etc. Reinventar lo que es luchar. En realidad, una lucha es un regalo que nos damos: la oportunidad de cambiar, de transformarnos a la vez que transformamos la realidad, de mudar de piel. No hay tantas.

Una situación de lucha no es ningún camino de salvación. Así solo la ve el espectador, que se relaciona con todo desde fuera. Desde dentro, es una trama infinitamente frágil, muy difícil de sostener y avivar. Pero también es ese regalo. La ocasión de aprender, junto a otros, de qué está hecho el mundo que habitamos, de tensarlo y tensarnos, de probarlo y probarnos. Para no vivir y morir idiotas, es decir, como espectadores.

22 sept 2018

‘La Calumnia’, difama que algo queda, y si son mujeres más

Dos jóvenes mujeres son las mejores amigas desde la época universitaria. Decididas y trabajadoras, levantan con esfuerzo una escuela para niñas que por fin comienza a ser rentable por primera vez. Pero el sueño perseguido se desvanece cuando una maliciosa y manipuladora alumna afirma falsamente que las mujeres son amantes.

El rumor se extiende, la escuela es abandonada por las pupilas por orden de sus progenitores y las vidas de las dos mujeres son destruidas. Para siempre. Sin vuelta atrás, a pesar del reconocimiento de la difamación. Hoy nos detenemos en ‘La Calumnia’, una estremecedora película de William Wyler. Comprueben hasta dónde pueden llegar los daños colaterales de la difamación y el rumor.

Atrévanse con esta interesantísima película, no se dejen relajar por su forma, fue realizada hace 57 años, déjense arrastrar por su fondo, por su creciente y abrumadora ansiedad, para comprender lo detestable que se puede llegar a ser a través de una estúpida “asociación de ideas”, como sostiene algún personaje de La Calumnia.

Comprueben al menos hasta dónde pueden llegar los daños colaterales de la difamación y el rumor para, después del daño provocado, ¿hacia dónde ir?, ¿qué hacer a continuación? Tal como los pobres personajes de Hellman.


16 sept 2018

"Nos han lavado el cerebro para pensar que cada uno es responsable de su propio éxito o fracaso"

Se denomina 'Síndrome de Bullerbyn' a la idealización de Suecia, que se proyecta como un paraíso de naturaleza, salud y confort, en donde los problemas son propios de cuentos infantiles. De hecho, el término se extrae de una novela para niños de Astrid Lindgren. Aunque es un fenómeno propio de los países de habla germana, toda Europa dirige su mirada hacia allí cuando se habla del estado del bienestar. Daria Bogdanska tardó poco en descubrir que no se trata más que de una fantasía, como relata en su cómic autobiográfico Esclavos del trabajo(Astiberri 2018).

La sociedad está centrada en el individuo y nos han lavado el cerebro para pensar que cada uno es responsable de su propio éxito o fracaso, así que hemos perdido la capacidad de ver el panorama completo. Cuando tenemos un problema laboral lo vemos desde una perspectiva personal, así que nos cambiamos de trabajo si podemos. ¿Qué pasa si en lugar de reunirnos y cambiar la situación en nuestra empresa seguimos cambiando de empleo cada vez que hay un problema? ¿Tal vez al final ya no haya mejores trabajos? Depende sólo de nosotros.

5 sept 2018

Así divide la política a la sociedad y así se aprovechan los troles

Una serie de mapas de actividad en Twitter muestran cómo se manifiesta la polarización política en internet y por qué las divisiones son tan difíciles de superar. Los extremos son un terreno fértil para las campañas de manipulación informativa.

Desde que los periódicos han ido cediendo su terreno a las pantallas, la vida pública de la gente se ha ido polarizando cada vez más a nivel ideológico. Pero antes de Twitter y Facebook, las sociedades ya habían pasado siglos lidiando con el extremismo y la división social. En Estados Unidos, por ejemplo, la polarización comenzó hace mucho tiempo con el aumento de las noticias de 24 horas por cable. Así que cabe preguntarse si internet es el verdadero culpable del elevado nivel de polarización actual. Y, además, ¿realmente es tan malo que la sociedad esté tan dividida?

La polarización mostrada en los diagramas anteriores es un terreno fértil para las campañas de manipulación informativa, como la que llevó a cabo Rusia para influir en las elecciones estadounidenses de 2016 (ver La derecha de EE. UU. retuiteó a troles rusos 30 veces más que la izquierda).

En lugar de tratar de forzar sus mensajes a la corriente principal, las campañas de desinformación se dirigen a las comunidades polarizadas e infiltran cuentas falsas dentro de ellas. Estas cuentas interactúan con personas reales de esas comunidades para generar credibilidad. Una vez que se ha establecido su influencia, pueden introducir nuevos puntos de vista y amplificar las ideas divisorias e inflamatorias que ya están circulando. Es el equivalente digital al hecho de mudarse a una comunidad aislada y unida, usar sus propias peculiaridades del lenguaje y atender sus obsesiones, presentarse como candidato a la alcaldía y luego utilizar esa posición para influir en la política nacional.

1 sept 2018

¿Por qué resulta tan fácil engañar a la gente? El extraño caso de la tendencia al enfriamiento en EE.UU.

El gráfico, que representa la tendencia al enfriamiento en EE.UU., lo colgó en su blog Steven Goddard (también conocido como Tony Heller), bajo un título llamativo, “El deplorable blog de ciencia climática” (lo cierto, es que en el mismo blog hay publicado uno algo distinto, pero que no aporta más que una pequeña diferencia en el método de suavizamiento).

El mundo se torna cada vez más y más complejo. Y cuanto más complejo se torna, más difícil resulta comprenderlo. A su vez, se multiplican las ocasiones para engañar a la gente: estamos saturados de noticias y no tenemos ni las competencias ni el tiempo para verificar lo que nos ofrecen los medios.

De modo que, durante este mes de agosto, el señor Tony Heller, bajo el pseudónimo de Steven Goddard, publicó en su blog el gráfico anterior en el que se muestra una clara tendencia al enfriamiento en EE.UU. No nos equivoquemos, son datos reales o eso se nos dice. Y, ciertamente, muestran que los veranos han tendido a ser menos calurosos. Pero, ¿y qué hay de las olas de calor que estamos experimentando en la actualidad? Aparentemente, no es más que una impresión, puesto que los datos reflejan lo contrario. Entonces, ¿qué hay del cambio climático? No es más que una ilusión, un fraude, probablemente.

El gráfico, que se ha difundido bastante en las redes sociales y que hasta James Delingpole publicó una versión inicial en Breitbart, su web de noticias, no tardó en convertirse en un meme que provocó tanta mofa como elogios, dependiendo de la posición de quien hiciera los comentarios. Como es habitual, el debate sobre el cambio climático en las redes sociales es como una jaula de grillos. 

A Tamino, experto en la materia, le llevó cierto trabajo poder diseccionar la historia del gráfico en su blog, Open Mind, y poner de manifiesto las triquiñuelas que escondía. Su post se reproduce completo más abajo.

En pocas palabras, el post de Steven Goddard es una ejemplo de manual del recurso a dos métodos de propaganda bien conocidos. Carlo Kopp describe la técnica denominada “engaño por omisión”, destacando el hecho de que funciona siempre y cuando “la víctima no esté bien informada a priori o no esté informada en absoluto y carezca de una interpretación clara de lo que el atacante presenta como una imagen de la realidad”. También destaca que el engaño por omisión va con frecuencia acompañado por “engaño spin”, que consiste en limitarse a ofrecer la información favorable a cierto punto de vista en torno a una cuestión en concreto.

26 jul 2018

El sesgo de confirmación: por qué todo lo que vemos parece confirmar lo que pensamos

Durante la década de los 70, dos psicólogos israelís llamados Daniel Kahneman y Amos Tversky estaban obsesionados con la forma en la que los seres humanos tomamos decisiones. Llevaron a cabo múltiples investigaciones y experimentos para demostrar que, en entornos de incertidumbre, las personas decidimos alejándonos de los principios de la probabilidad.

Resumiendo sus conclusiones de una manera sencilla, lo que defendían estos dos psicólogos es que los seres humanos utilizamos “atajos mentales”(llamados técnicamente heurísticas) para simplificar problemas complejos. Muchas veces las heurísticas son útiles, pero algunas veces nos llevan a cometer errores.

Este sesgo es también uno de los principales culpables de la extensión generalizada de las fake news y el auge de las conspiraciones. Tendemos a confirmar nuestras propias creencias y descartar el resto de evidencias en contra, por lo que en una era donde la sobredosis de información es constante, siempre encontraremos algo que concuerde con lo que pensamos y nos confirme que tenemos razón.

18 jul 2018

La sociedad narcotizada

Norberto Bobbio decía que “la televisión es por naturaleza de derechas, no sólo porque ofrece una realidad confeccionada y carente de problemas más allá de la crónica de sucesos sino, sobre todo, porque depende fatalmente del sistema publicitario, que la pone en manos del poder económico y de sus intereses, raramente coincidentes con los de la mayoría de ciudadanos”. 

Bobbio, creo, estaba en lo cierto. La televisión, que podía ser un instrumento magnífico para la democratización de la cultura y el conocimiento, es, por el contrario, un extraordinario medio para la idiotización, para el fomento de la indolencia colectiva, para crear esclavos, bobos, alienígenas, para la mentira, para impedir que los pueblos decidan por sí mismos y encaren su pasado y su futuro con ilusión, participación y espíritu crítico. De tal modo que hoy, a pesar de los esfuerzos hechos por algunas personas de relieve, pesa mucho más en la población la opinión de un futbolista o un Matamoros que lo dicho y escrito por José Luis Sampedro, Josep Fontana o Almudena Grandes.

7 jul 2018

Hacia una sociedad cándida

... Pues bien, sumergido 24/7 en la ciudad y en publicidad desde el nacimiento, el cándido se ha creído que el mundo existe sólo para él y que sólo una injusticia podría privarle de disfrutarlo por completo. El mundo existe sólo para él, y en él el cándido podrá ser lo que desee, sin ningún límite, movido por un voluntarismo que funciona como criterio de verdad. ¿Quién se atreverá a negar a un joven que es un gato si él manifiesta su sentimiento de que lo es? Ser gato es acto de voluntad; no está materialmente determinado. We can be heroes just for one day.

El marketing ha convencido a los niños de que el mundo a su alrededor ha de responder a las necesidades que el propio marketing crea, las cuales pasan a ocupar el primer puesto dentro de la jerarquía de importancias en una psique hipercentrada en sí misma. Los sentimientos pasan a ser la escala que le es propia a todas las cosas. Esta idea ya no cambia, ni siquiera cuando el niño alcanza la edad adulta. La medida de todas las cosas deja de ser un orden moral y pasa a ser una historia privada cuyo único hilo de coherencia es el voluntarismo y el sentimentalismo del yo. La democracia deja de ser una negociación entre valores y pasa a ser una negociación entre gustos.

En su narcisismo y su arrogancia ignorante, con su maestría en el uso de la ironía y los zascas, el cándido se presenta como la cumbre de la pureza y la esencia humana, mientras Bernays se parte de risa recordando a las mujeres norteamericanas que tomaron conciencia reivindicativa de su condición de mujer fumando Lucky Strike. “Ese amor del que usted me habla lo inventamos hombres como yo para vender medias”, dice Don Draper a una clienta en el primer capítulo de “Mad men”. Las facultades de Psicología se abarrotan de cándidos, y, sin embargo, la visión del ser humano y del mundo que tienen esos graduados al término de sus estudios le debe más a Dulceida que a Freud o Skinner.


3 jul 2018

La posverdad de las mentiras

Hay acuerdo general: no es lo mismo la posverdad que la mentira. Lo primero es un intento de manipulación de la realidad y supone crédulos voluntarios; lo segundo, una afirmación que contradice los hechos y que busca engañados involuntarios. Hasta hace cuatro días mentir estaba mal visto. La Biblia incluía su prohibición entre los mandamientos y Kant anatemizaba de tal forma la mentira que ni siquiera la admitía para salvar la vida de un inocente. 

No obstante, se daba por hecho que había mentiras y que entre los grandes mentirosos destacaban los gobernantes. Quizás por eso Miguel Catalán sitúa casi al inicio de su séptimo volumen dedicado al estudio de la mentira (Mentira y poder político) una afirmación rotunda: “Los políticos mienten más que el resto”. Coincide la aparición de ese libro con la reedición de dos textos de Hannah Arendt (reunidos en Verdad y mentira en la política). El primero se abre con lo que llama un “lugar común”: “La mentira siempre ha sido vista como una herramienta necesaria y justificable para la actividad no sólo de los políticos y demagogos, sino también del hombre de Estado”. En la misma línea el periodista inglés Matthew d’Ancona afirma: “Mentir ha sido parte integral de la política desde que los humanos se organizaron en tribus”.

Tanto D’Ancona como el que fuera directivo de la BBC y de The New York Times Mark Thompson y Victoria Camps vinculan la facilidad con que se ha impuesto la posverdad con el pensamiento débil defendido por no pocos filósofos, sobre todo europeos. “La hermenéutica de la sospecha, el pensamiento débil abrieron la puerta a la posverdad”, escribe Thompson, configurando un mundo en el que “tú eliges tu propia verdad como si fuera un bufet libre” (D’Ancona). Lo sorprendente es la facilidad con la que se abren paso estas falsedades. Porque hasta ahora, escribe Catalán, “para ocultar una realidad universal” había hecho falta “todo un mundo de mentiras”.

10 jun 2018

Reparte el dinero y corre

El principal problema de nuestro sistema no son los políticos que roban. Sino los políticos que hacen justo lo contrario a los ladrones y corren de un lado a otro repartiendo dinero. Con la crisis de la democracia representativa, los partidos “atrápalotodo” están dejando paso a partidos “repártelotodo”, dispuestos a trocear el tesoro público para ganar las elecciones. Lo hemos visto en otros países. Y lo estamos viendo en España con la discusión de los presupuestos generales del Estado.

La reciente campaña electoral italiana fue paradigmática. Berlusconi resucitó gracias a ofertas monetarias como una pensión mínima de 1,000 euros o un tipo impositivo único del 23%. Enfrente, el M5S prometía una renta universal de 780 euros. Todas eran ofrendas inverosímiles dada la situación presupuestaria italiana. Pero recordemos que Italia ha sido, desde el medievo, un campo de experimentación donde se han probado artilugios políticos – democráticos, maquiavélicos, fascistas, televisivos – que el resto del mundo ha adoptado poco después.

Y en España hace ya tiempo que desembarcó esta ideología del cash. Nuestra política ha sido tradicionalmente cortoplacista. Hemos gastado más en atender las necesidades presentes que en inversiones para las generaciones futuras. Pero esta miopía se ha acentuado con la salida de la crisis. Exactamente cuando podríamos permitirnos inversiones a largo plazo para transformar el modelo productivo, los políticos ponen en el punto de mira los bolsillos de los votantes. De hoy, no del futuro.

Da igual. Que inventen ellos. Esa parece ser la respuesta de nuestros políticos, que sólo creen en la ideología del cash. Ellos, en el mundo anglosajón o en la Europa continental y nórdica, siguen destinando partidas crecientes a la educación y al I+D. Nosotros preferimos la política del “pitas, pitas”.