20 oct 2020

LO QUE EL DINERO NO PUEDE COMPRAR; Médicos personales

Aunque los hospitales estadounidenses no están invadidos de revendedores, la atención médica a menudo requiere largas esperas. Las citas médicas tienen que programarse con semanas, y a veces meses, de antelación. Si alguien necesita acudir a una consulta, puede que tenga que poner a prueba su paciencia en la sala de espera para ser atendido durante diez o quince minutos en la consulta del doctor. La razón: las compañías aseguradoras no pagan mucho a los médicos de atención primaria por las citas rutinarias. Para poder vivir decentemente, los médicos generales tienen listas de tres mil o más pacientes, y a menudo han de atender a toda prisa veinticinco o treinta citas al día.


Muchos pacientes y médicos se sienten frustrados con este sistema, que deja poco tiempo a los médicos para conocer a sus pacientes o responder a sus preguntas. Por eso, un número cada vez mayor de médicos ofrece ahora una forma mejor de atenderles conocida como concierge medicine. Del mismo modo que el conserje de un hotel de cinco estrellas, el médico personal está al servicio del paciente las veinticuatro horas. Por unas cuotas anuales que van de 1.500 a 


25.000 dólares, los pacientes tienen aseguradas citas para el mismo día o el siguiente, consultas sin esperas y sin prisas, y acceso las veinticuatro horas al médico por correo electrónico y teléfono móvil. Y si necesita ver a un buen especialista, el médico personal le acortará el tiempo de espera

El razonamiento mercantil

Las historias que acabamos de comentar son signos de los tiempos. En aeropuertos y parques de atracciones, en los pasillos del Congreso y en las salas de espera de los doctores, la ética de la cola —«el primero en llegar es el primero al que se atiende»— está siendo desplazada por la ética del mercado —«uno recibe según lo que pague».

Y este desplazamiento refleja algo más serio: la penetración creciente del dinero y de los mercados en esferas de la vida que antes no se regían por normas mercantiles.

La empresa Ribera Salud cobra por pruebas PCR que se hacen en la pública

El Laboratorio Central mancomunado de los seis nuevos hospitales del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS), que ha sido nuevamente privatizado por el Gobierno regional y cuya última adjudicación en el mes de julio recayó en la empresa sanitaria privada Ribera Salud, está desviando diariamente centenares de muestras de PCR para detectar el virus Sars-Cov-2 a los laboratorios y servicios de Microbiología de los hospitales públicos madrileños de tercer nivel como son: el Hospital Universitario Gregorio Marañón o La Paz.


La citada empresa remite un buen número de las muestras que tendría que procesar Ribera Salud, a hospitales públicos, procedentes de los hospitales Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes -donde están situadas las instalaciones del laboratorio privatizado-, del Infanta Cristina de Parla, del Infanta Leonor de Vallecas y de sus respectivas áreas de influencia en Atención Primaria. Los otros tres hospitales que dependen de este laboratorio son el Hospital del Tajo, en Aranjuez; el Hospital del Sureste, en Arganda; y el Hospital del Henares, en Coslada.

CCOO Sanidad Madrid denuncia que Ribera Salud que consiguió este contrato de la Consejería de Sanidad por un montante económico de 76.377.136,8 millones de euros, durante cuatro años, “no tiene capacidad para procesar todas las muestras y no dispone de personal suficiente para hacer frente a la demanda actual”. “En lugar de contratar más personal y aumentar sus recursos lo endosa a los hospitales públicos cuyos servicios de Microbiología ya están, de por si, saturados por la pandemia y con su personal exhausto y bajo mínimos. Nos preguntamos si van a abonar el coste de las pruebas que no realizan a las arcas públicas”. (+)

16 oct 2020

Lo que el dinero no debería comprar según Michael Sandel, un Sócrates de la era digital

El profesor de Harvard Michael Sandel, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2018, reivindica el papel del diálogo filosófico para revitalizar la democracia y frenar el poder del dinero.


El 24 de mayo pasado, unas cuatrocientas personas, entre estudiantes, profesores y público interesado, vivimos en directo una experiencia filosófica genuina en el Paraninfo de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

Tras ser distinguido por la Red Española de Filosofía por su ingente labor de dinamización, difusión y proyección global de la disciplina, Sandel desarrolló en diálogo abierto con el público, especialmente con los estudiantes, un ejercicio de razonamiento moral acerca de Lo que el dinero no puede comprar».
Tres ejemplos con los que no mercantilizar

Los tres ejemplos proporcionados por Sandel fueron la conservación de las especies animales en peligro de extinción, la acogida de refugiados y la subrogación comercial de úteros.

La audiencia se pronunció a favor o en contra de su mercantilización y a partir de ahí se desencadenó el debate. Una joven interviniente propuso, además, otro caso de análisis: el mercadeo de las emisiones de CO2 entre países ricos y pobres con el fin de afrontar el cambio climático.

La advertencia de Sandel es que no es lo mismo la economía de mercado, entendida como un instrumento eficiente para la distribución de bienes y servicios, que la deriva actual en «sociedades de mercado» en las que se presupone que todo puede ser vendido y comprado al margen de su valor intrínseco y de su relevancia moral.

No es posible, en suma, cercenar la moralidad de la economía. En la tradición de negar la neutralidad valorativa de la ciencia, Sandel converge con la vieja tesis de Habermas sobre la colonización del «mundo de la vida» por el sistema –el dinero y la burocracia– y llama activamente a consensuar qué ámbitos y prácticas sociales deben subsistir al margen del tsunami causado por la globalización neoliberal y su desbocada expansión comercial. La misma filosofía, una herramienta orientada al bien común, no debe ser arrinconada por el cortoplacismo de la rentabilidad.

15 oct 2020

El Supremo da la razón a las víctimas de las prótesis de cadera defectuosas de Johnson & Johnson

Las prótesis en cuestión son las conocidas como ASR, fabricadas por DePuy, filial del gigante farmacéutico Johnson & Johnson. Entre los profesionales médicos eran conocida como el "Rolls Royce" de las prótesis de cadera, ya que aguantaba el doble que sus competidoras sin necesidad de cambiarla.


Sin embargo, una investigación de la Administración de Medicamentos de Estados Unidos (FDA) averiguó que no sólo no era así, sino que no eran seguras de utilizar, ya que se soltaban y podían causar infecciones al poco de ser implantadas, por lo que optó por retirarlas del mercado. 

En nuestro país, las ASR no se retiraron hasta un año después de que la FDA las incluyese en su 'lista negra' por no considerarlos lo suficientemente seguros. La compañía farmacéutica simplemente dejó el mercado de EEUU y vendió más de 93.000 unidades por todo el mundo, incluida España.


La multinacional usaba su filial "para generar confusión" en el proceso y como argumento durante sus recursos. Cuando recibió la reclamación de la afectada, "se limitó a identificar tardíamente" a uno de los fabricantes de la prótesis sin aportar prueba alguna.  De acuerdo con la sentencia, esta técnica era una forma de "confundir" y "forzar al demandante" a iniciar un procedimiento contra su filial sin tener garantía alguna de que De Puy era el responsable legal de la prótesis.

Es por ello que, según explica el letrado, la decisión del Tribunal Supremo afecta favorablemente "a cualquier persona que haya resultado perjudicada por un producto defectuoso, y no únicamente a personas implantadas por prótesis defectuosas", ya que obliga a las empresas a comunicar de manera clara y precisa quién es el fabricante de sus productos en caso de reclamación, sin tener la posibilidad de utilizar este aspecto como argumento en un litigio judicial. 

11 oct 2020

Las farmacéuticas aumentan 105 millones los pagos a médicos desde que lanzaron su código ético por "conflictos de intereses"

Las empresas farmacéuticas han incrementado en 105 millones el dinero que pagan cada año al sector médico desde que inauguraron su código ético hace cinco años. Si en 2015 transfirieron 496 millones de euros, en 2019 llegaron a 601, según el cálculo de Farmaindustria que se hizo público a finales de junio pasado. En este periodo, las llamadas "transferencias de valor" desde la la industria a los profesionales suman 2.759 millones de euros.

De todo ese dinero, una buena parte se destina a sufragar congresos y cursos para profesionales, financiar esos encuentros mediante las organizaciones sanitarias o abonar honorarios por servicios prestados por parte de los médicos. 308 millones en total el año pasado (fueron 273 en 2015). La otra gran parte de los fondos se aplica a la investigación: 259 millones, a lo que se le añaden otros 34 millones en donaciones a organizaciones profesionales.

La idea del código ético era establecer una autorregulación por parte del sector, sin intervención oficial, que abordara los posibles conflictos de intereses que crean esos pagos desde la industria a los médicos. También "dar a conocer el valor de la colaboración entre compañías farmacéuticas y agentes del sistema sanitario y responder al natural interés por parte de una población cada vez más exigente en materia de transparencia", explica Farmaindustria. Además, esta autorregulación ha mantenido lejana una fiscalización oficial sobre los pagos.

1 oct 2020

Según este modelo hay hasta seis niveles de pensamiento crítico: de pensadores irreflexivos hasta pensadores maestros

6. Pensador maestro

Un pensador experto logra una gran comprensión de los niveles mentales profundos, y está fuertemente comprometido con ser justo y ganar control sobre su propio egocentrismo.

Un pensador de tan alto nivel también exhibe un conocimiento y una percepción prácticos superiores, siempre reexaminando sus supuestos en busca de debilidades en su lógica y o la existencia de sesgos.

Un pensador experto tampoco se enfadaría por ser confrontado intelectualmente y pasaría una cantidad considerable de tiempo analizando sus propias respuestas. Ni tampoco tildará quienes defienden creencias diametralmente opuestas de «rojos», «cavernarios», «lunáticos liberales», «meapilas de la derecha» y un largo y creativo etcétera. Analizará las ideas y no a las personas o los grupos. Huirá como de la peste del "ad hominem". Estará vacunado para el llamado efecto Dunning-Kruger, es decir, la incapacidad de un sujeto a reconocer su propia ineptitud.

En tiempos en los que los ofendidos se molestan por cualquier afirmación que se salga mínimamente de sus parámetros mentales, o que te puedan cancelar porque te sales del tiesto, ya os podéis imaginar más o menos en qué peldaño del pensamiento se encuentra la mayoría de la sociedad:


¿Por qué todo esto es tan importante? Precisamente porque la mente humana, abandonada a su suerte, persigue lo que es inmediatamente más fácil y sencillo y está más ausente de incertidumbre. La mente adora lo que es cómodo y lo que sirve a sus intereses egoístas. Al mismo tiempo, naturalmente se resiste a lo que es difícil de comprender, a lo que implica complejidad, a lo que requiere penetrar en el pensamiento y las dificultades de los demás, sea empáticamente o simplemente intelectivamente.

Ya sea como educadores o simples personas de a pie, debemos tratar el pensamiento (el pensamiento de calidad) como nuestra máxima prioridad. Cuando aprendemos juntos como pensadores en desarrollo, cuando todos buscamos elevar nuestro pensamiento al siguiente nivel, y luego al siguiente, todos salimos beneficiados.

22 sept 2020

Crítica de 'Capitalismo canalla': Todo era mentira


Como consecuencia de esa falta de superación, el sustento material de los ciudadanos y la organización social que surge (con dos guerras mundiales de por medio) siguen basándose en tratar de obtener ventaja de los demás. 
Este es el secreto desvelado: en los mercados de trabajo, inmobiliarios, alimentos, transportes, culturales, energéticos…, cada uno de nosotros, cada mañana, al salir de casa, nos enfrentamos a otras personas muy parecidas, a las que tratamos de vencer en una sucesión sin fin de desafíos económicos: vendo caro, compro barato (lo que antes se denominaba la explotación del hombre por el hombre), en el mayor número de áreas de la vida social. 
En sus diferentes fases, ese capitalismo ha demostrado tener efectos carcinógenos sobre el tejido comunitario y ha dejado tras de sí a millones de personas que no han podido resistir su dinámica. 
El capitalismo se nos metió en el cuerpo como una enfermedad infecciosa y nos lo llevamos encima a nuestra casa y a nuestro lugar de trabajo.

21 sept 2020

¿Ha llegado el nuevo capitalismo demasiado lejos? Incluso el Financial Times cree que sí

Tanto la carta del editor como la columna del editor jefe del Financial Times son devastadoras. En esta última, Por qué el capitalismo amañado está dañando a la democracia liberal (versión en inglés y gratuita aún disponible aquí) Martin Wolf suelta un análisis económico que encajaría perfectamente con los prefectos de un Thomas Piketty, un Noam Chomsky o un Yanis Varoufakis.


El capitalismo es tan feroz como pensabas. La crónica de Wolf dice así: sí, hoy en día los ricos son mucho más ricos y los pobres y la clase media más pobres. Sí, las evidencias muestran que desde los 80 el incremento de la productividad por empleado no ha ido parejo a un crecimiento de las economías domésticas. No, los estudios demuestran que la culpa no es de la globalización y deslocalización de empresas, y tampoco de los inmigrantes que vienen a buscar trabajo, aunque las élites económicas han fomentado la creación de líderes políticos populistas que defienden estas premisas. 

El verdadero problema es que los ricos son ya élites rentistas extractivas que no ayudan a la recirculación del capital y absorben más valor del que generan. Hay demasiados agujeros legales para desviar fondos, demasiados lobbys que les ayudan y una tendencia al oligopolio y monopolio sin necesarios correctores. La mayoría de economías desarrolladas hoy son más parecidas al modelo de clases económicas latinoamericanas que tan terribles nos parecían antes. Para proteger el verdadero capitalismo, un sistema en el que siguen creyendo, hacen falta profundos cambios sistémicos.

“El especial climático”: The Economist, el otro sacrosanto diario económico liberal, tampoco da tregua a las clases altas. Su último ejemplar está dedicado a la crisis climática. Sus temas y enfoques son relevantes porque siguen la misma estela de los diarios izquierdistas o socialdemócratas, que tradicionalmente apoyan una mayor regulación de sectores privados y estratégicos para paliar los efectos adversos de su actividad en el medio ambiente, aunque eso pueda ir en contra de los beneficios empresariales.

Recordaba Ricardo Rudda unas interesantes palabras de Piketty: 
Desde los años setenta y ochenta, el voto de “izquierdas” se ha ido asociando gradualmente a los votantes con educación superior, lo que ha dado lugar a lo que denomino un sistema de partidos “de élites múltiples” en las décadas de 2000 y 2010: las élites con educación superior votan a la “izquierda”, mientras que las élites con altos ingresos/alta riqueza todavía votan a la “derecha” (aunque cada vez menos). Así, la “izquierda” se ha convertido en la élite intelectual (izquierda brahmán), mientras que la “derecha” puede verse como el partido de las élites empresariales (la derecha comerciante). 

Bajo esa prisma, la élite del FT es culta (¿pero no rica?), y por eso entienden que la solución pasa por medidas de izquierda. Al otro lado, las élites ricas (¿pero incultas?) serían las que siguen apoyando el sistema actual.

18 sept 2020

El efecto Decoy, o cómo las marcas manipulan tu mente para que compres lo que ellas quieren

El dilema. Lo ilustra este magnífico artículo
de The Conversation. Imagina que quieres comprar una batidora. Tienes dos opciones: la primera, más barata (89€), ofrece hasta cinco accesorios y 900W de potencia. La segunda, más cara (149€), incluye doce piezas distintas y 1.200W de potencia. Es posible que sintamos la tentación de acudir a la más simple y económica. La segunda, al fin y al cabo, sólo es un 35% más potente, pero un 70% más cara. Las cuentas no se resuelven en su favor.

Los señuelos. Ahora imagina que quieres vender una batidora. Y quieres que tus potenciales clientes opten por la versión más cara (y más rentable para tu balance de cuentas). ¿Qué haces? Introduces un señuelo ("decoy" en inglés), una gama media que sesgue la mente del consumidor para decantar su decisión final en favor del producto más grande y exigente. Bienvenido a la batidora de 1.000W y nueve accesorios por 125€.

¿Qué sucede? Que por 36€ más tienes casi el doble de piezas, pero por sólo 24€ llegas a la gama más alta. Los saltos de precio cada vez son menores, pero desbloquean más ventajas. Una ganga en comparación.

Los señuelos introducen un escalón entre la opción más simple y la más compleja (barata y cara), las aproximan. Hacen que la distancia que las separa parezca menor, y decantan la balanza en favor de las más caras. En la mayoría de las ocasiones, la opción intermedia será (por poner un ejemplo) 1€ más cara que la baja, pero sólo 0,4€ más barata que la alta. No quieres el producto más simple, pero tampoco te quieres quedar con uno intermedio que ofrece menos por más.

5 sept 2020

La idiotización de la sociedad como estrategia de dominación

Hace unas décadas creíamos que la ignorancia de la población se debía a la falta de información. Bajo el lema “la información es poder” considerabamos que cuanto más informado uno estuviera, mayores eran las posibilidades de auto-emanciparse.

Pero hoy vemos cuán equivocados estábamos, Resulta que el hecho de estar informándonos permanentemente es lo que dificulta el pensamiento. Esto se da porque la información que nos llega es efímera y es solapada rápidamente por otra, que nos hace olvidar de inmediato las noticias importantes e indagar sobre el fondo de la cuestión.

La relevancia de los instrumentos de comunicación como mediadores de la “realidad”, ha generado un efecto de sumisión en la población, internalización del poder y la incapacidad, de concebir alternativas a los criterios impuestos por el sistema de dominación vigente.

Una de las claves más importantes para la progresiva idiotización y “adormecimiento” de la sociedad es el entretenimiento vacío. Las noticias de suma relevancia donde se juega el futuro de la sociedad, son transmitidos de puntillas por los medios; por el contrario, se procede a crear un debate ficticio de noticias sin importancia para manipular a los usuarios y que estos se enfrenten creyendo estar en posesión de la verdad absoluta, cuando no son más que peones del sistema.

El objetivo del entretenimiento vacío es abotagar nuestra sensibilidad social y mantenernos dormidos, volviéndonos incapaces de pensar, reflexionar e investigar, para poder alcanzar una conciencia critica de la realidad.