19 abr 2019

Lo políticamente correcto es un encubrimiento de los verdaderos problemas

Slavoj Žižek, filósofo y crítico cultural esloveno, ha sido llamado el “Elvis de la filosofía” y es una auténtica estrella académica. Una de sus posturas más controversiales es la que considera que el sistema de lo políticamente correcto es un encubrimiento de los verdaderos problemas. Y la opción de introducir una suerte de racismo consciente en la conversación, una gran opción.


Žižek no considera que las personas que tratan de ser políticamente correctas tengan una intención oculta o malvada, pero sí que ese sistema de corrección les impide llevar el verdadero problema a la superficie. A un lugar en donde el racismo, el sexismo y un largo etcétera pueden ser resueltos, en lugar de ser guardados bajo peligrosas capas de tolerancia. Al filósofo, el tema mismo de la tolerancia le parece engañoso.

La verdadera aceptación del “otro” queda truncada ante la falsa noción de la tolerancia. Una que para el esloveno traduce la dominación que permite el racismo en términos aceptados socialmente. Ser tolerante es absolutamente ambiguo y en realidad no lleva implícita la aceptación o el respeto que viene del conocimiento, más bien es un acto de “tolerar” que el otro exista, mientras esté a una distancia prudente. La tolerancia implica una aceptación a medias para cumplir con lo que la sociedad espera de nosotros. De nuevo, la corrección política.

Žižek plantea el sistema que nos obliga a ser políticamente correctos como una medida desesperada al saber que el problema real no puede ser resuelto. Una que vuelve socialmente inaceptable hablar del problema, y lo condena al ostracismo. El verdadero movimiento que venza al racismo sería uno que permitiera hacer exactamente las mismas bromas sin ser considerado racista.