17 feb 2015

¿Son políticos o profesionales de la mentira?

En la época de la mentira, el sistema político se desmorona víctima de sus propios fraudes.

Aún no ha comenzado ninguna de las cinco campañas electorales que padeceremos este año y numerosos políticos han batido ya varias veces sus propios récords de imposturas, engaños, invenciones, calumnias… mentiras puras y duras, vaya, con las que siguen creyendo que ganarán votos de ciudadanos crédulos. Parecen ignorar que la misma tecnología que hoy les permite multiplicar ese bombardeo de embustes, como el que tantas veces usaron para embaucar a los votantes, es la que ahora capacita hasta al más humilde de los electores para descubrir enseguida la falsedad de esos tahúres.

Hasta ahora, el “y tú, más” tradicional en la política hispana había bastado para distraer la atención de la opinión pública de la podredumbre enquistada en el seno del mismo partido que acusa a los demás de lo que en él anida. Un tradicional alarde en España del tercer principio de la propaganda de Goebbels (el de la transposición): “Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos”.

17 ene 2015

Manipulación informativa e ignorancia. Rumbo a la distopía


La legitimidad de una democracia recae sobre la capacidad de las personas para pensar por sí mismas y elaborar criterios razonados a partir de la información que manejan, la cual se pretende que sea una exposición fiel de los hechos; de lo contrario, las decisiones avaladas por el pueblo han de ser erróneas por necesidad.

Con lo que había aprendido en materia de propaganda y desinformación, Lippmann, demócrata convencido, concluyó que el gobierno del pueblo era una imposibilidad: ni el ser humano, social y emocional por naturaleza, alcanza a elaborar criterios propios racionales, ni la información que maneja puede ser nunca fiel a los hechos.

La única salvación del sistema pasaba por que los “buenos” supieran manipular a las masas antes y mejor que los “malos”->.

31 dic 2014

PODEMOS

Desde hace tiempo que este blog estaba congelado.
Sinceramente, por desmotivación. 

Veo a mi alrededor personas que se quedan en paro. Veo a trabajadores que ver reducidos sus sueldos por el hecho de que la directiva de sus empresas considera que no ganan el suficiente dinero. Veo cómo los políticos cambian las leyes para su propio beneficio y el de los suyos. Veo cómo se produce una burbuja energética y tenemos que destinar una importante parte de nuestros ingresos a pagar electricidad, gas y gasolina. Veo cómo la basura política esquiva la justicia para pagar por sus crímenes con el beneplácito de sus leyes. Veo cómo se ofrecen sueldos miserables a trabajadores formados y cualificados, hasta a personas trabajar gratis con la promesa de recibir un sueldo. Veo cómo los bancos se apropian del dinero de los ciudadanos gracias a la actuación de los políticos. Veo cómo la clase media se reduce y comienza a ser clase baja, y cómo la clase baja se convierten en parias que malviven de la beneficencia. Veo cómo se persigue al pobre autónomo por arañar cuatro euros por facturar algo en B y el partido en el poder gestionaba cantidades ingentes de dinero negro y nadie mueve ni un dedo. 

En definitiva, veo cómo nuestro país se ha convertido en un régimen donde la injusticia se hace ley.

Ante nuestra indolencia y pasividad, y esta indolencia y pasividad nos hace cómplices, porque somos cómodos. Somos ganado.

Pero quizá haya llegado la hora que este ganado tenga un buen ganadero, un ganadero con el que sí que nos sintamos identificados, porque, por mucho que me duela, no nos queda más remedio que tener que cambiar esto usando las leyes de los políticos y jugar a su propio juego, con todos los riesgos que esto conlleva, y apareció un nuevo protagonista en escena, un partido que engloba esta frustración generalizada de los ciudadanos por un sistema en el que impera la injusticia, en el que el ciudadano es un recurso a explotar por una minoría hambrienta de poder, y para la cual sólo somos números, somos una estadística.

Pero ha cambiado algo, ha surgido un movimiento que se ha cristalizado en varios partidos políticos, y entre ellos ha despuntado uno. Y los partidos oligárquicos comienzan a ponerse nerviosos y a tener miedo. Pueden perder sus privilegios, y eso les hace tener miedo.
He vuelto a tener ganas de cambiar las cosas.

Voto útil vs Voto en conciencia

¿Cuáles son los argumentos que hacen fuerte el ‘voto en conciencia’?

Es el voto democrático por excelencia: votar a lo que se considera como mejor,  y lo más justo para todos, no lo más conveniente para algunos. El voto en conciencia a una minoría, aunque no consiguiese ningún parlamentario, supone dar voz a una opción política y ética, de la que tendrán que tomar nota los grandes partidos. Así ocurrió, por ejemplo, con los ecologistas. NO gobiernan pero sus tesis son admitidas por todos. 

El voto en conciencia es un voto personal. Es mi voz. Esta nunca se pierde porque ha sido testigo de lo que quiero. Votar en conciencia regenera la democracia, impidiendo que los periodos electorales sean periodos de venta de imágenes en vez de intercambio constructivo de idea. Los partidos minoritarios son los únicos que tienen la libertad real para presionar a los partidos mayoritarios, para que tomen en cuenta los problemas reales y para que cumplan sus promesas. 

El voto de conciencia es el voto ético. Separar ética de la política es hacer de la democracia un relativismo moral donde lo que impera como bueno y verdadero es lo que impone la mayoría. Y votar a Por Un Mundo Más Justo M+J,  es un voto de conciencia , porque apela al gran problema de la humanidad: el hambre y la pobreza. Y porque es un voto que sabes a quién se da y para qué se da. Y porque con nuestro voto damos voz a la mayoría del planeta, es decir, porque así seremos la voz de los sin voz

Argumentos contra el argumento del ‘voto útil’ ->