4 jul 2015

8 estrategias de los medios de comunicación para no hablar del capitalismo

La industria de la comunicación es una de las más concentradas en la globalización económica. Los grupos mediáticos dominantes producen y emiten saberes, ideas, actitudes y valores. A su vez, tienen la potestad de imponer una agenda, parcelar la realidad, definir qué es una “noticia” y determinar cómo será tratada. Detrás subyace su función más importante: construir el imaginario social y conservar el statu quo.

Hechos sin contexto y con causas sesgadas

Por ejemplo, la “crisis” se atribuye fundamentalmente a “haber vivido por encima de las posibilidades” o “gastar más de lo que se tiene”

Desvío de causantes
Al sesgar las causas también se tergiversa la identificación de los causantes.

Poderes invisibles
 Tal es el caso los lobbies, grupos de presión

Verdades instaladas 
Otro recurso es la repetición incesante de argumentos y relatos hasta instalarlos como verdades.

Chivos expiatorios 
Cargar las culpas sobre un actor permite exculpar al resto, y a las propias dinámicas sistémicas.

Hostilidad frente a críticas 
Las alternativas al capitalismo son moldeadas, considerándolas anacrónicas, inviables, populistas o no realistas.

El capitalismo detrás de las palabras
Seguramente el lenguaje es el medio más poderoso de estos grupos concentrados. Al condicionar el significado de las palabras, condicionan la realidad.

Opinión pública y control ideológico
Todo esta (no) narrativa del capitalismo tiene como correlato un sistema de valores funcionales, como la competencia, el crecimiento, el individualismo, la maximización del lucro, la libertad de empresa y el consumismo como derechos inalienables. Estos valores son instituidos por los medios hegemónicos como incuestionables y su matriz de opinión, impuesta como un conjunto de verdades, configuran la visión de la realidad de las mayorías.

Esta estructura oligopólica, con un puñado de medios que controlan el conocimiento y el reconocimiento de la realidad de millones de personas, garantiza la reproducción de este tratamiento, y con ella la preservación del statu quo y sus estructuras de poder. En este contexto, la información es una mercancía esencial, cuya rentabilidad es el principio que rige la pertinencia de su producción.

Esto también pone en evidencia el conflicto de intereses entre los negocios y el derecho a la comunicación. Por ello, un reto central en la batalla cultural contra el capitalismo consiste en desmercantilizar la información y colocarla en el plano de los derechos. Porque la democratización de la sociedad y de la economía necesariamente van de la mano de una democratización de las voces y las palabras, en definitiva, de los medios de comunicación.

30 may 2015

De cómo las encuestadoras inflaron a Ciudadanos

Tras un análisis comparativo de los resultados de las autonómicas del 24M con los pronósticos del CIS y 12 encuestadoras (entre ellas Metroscopia, NC Report, Sigma2 o GAD3), se hace evidente que de alguna manera han querido otorgar a Ciudadanos un éxito que no era proporcional al apoyo real de la ciudadanía hacia el partido naranja. 


En resumen, de los 107 diputados que el CIS y las 12 encuestadoras vaticinaban para Ciudadanos en las 13 comunidades y las 2 ciudades autónomas, finalmente han conseguido solo 59. El error ha sido de un 45,1% a favor del partido de Rivera, lo cual no entra dentro de los márgenes atribuibles al error estadístico. En el caso de Podemos, las encuestas pronosticaban 116 diputados y finalmente obtuvieron 119, un error del 2,2% esta vez en contra de la formación violeta. (Ver más >)

¿Cuál es el objetivo de la ofensiva contra internet del Ministerio del Interior?

El Partido Popular está decidido a controlar la comunicación vía Internet. Desde hace meses, el Ministerio del Interior desata, de manera recurrente, auténticas campañas de amedrentamiento social en contra de la libre comunicación a través de la Red.

La comunicación constituye una herramienta imprescindible para el poder. A través de ella las clases dominantes construyen la opinión de importantes sectores sociales, a los que tratan de domeñar ideológicamente, utilizándolos para crear una suerte de nuevo "sentido común" que, mágicamente, logra que lo injusto parezca justo, los opresores, benefactores, y los oprimidos, gente peligrosa a la que hay que vigilar y castigar.

Las ideas se transmiten a velocidad de vértigo a través de las redes sociales y los medios de comunicación alternativos al sistema. Las verdades incuestionables se van erosionando gradualmente. El temor a pensar de forma diferente se esfuma inexorablemente. ¿Alguien puede creer que eso pasa desapercibido para los think tanks del sistema?

Pero para los trabajadores, para la mayor parte de la sociedad, empieza a resultar imprescindible un cambio de óptica en relación con los medios a los que solemos llamar "alternativos". Creemos que ha llegado la hora de que éstos dejen de ser meros transmisores de la "otra opinión". Ante la ofensiva que se avecina, se hace preciso que a partir de ahora empiecen a convertirse en núcleos que no sean solamente portavoces de colectivos, sino verdaderos vehículos para la organización social.

Nos va en ello no solo la libertad para pensar y la posibilidad de transmitir ideas. Están en juego las escasas libertades formales todavía existentes. (Ver más >)