21 may 2013

Hombres de negro: el crimen del dinero organizado

Acabemos ya con las mentiras y engaños y hablemos claro. La deuda pública no es el resultado de los gastos excesivos que obliga a recortarlos para poder hacerle frente y purgar nuestros excesos, al haber vivido por encima de nuestras posibilidades, como nos vienen diciendo.

Si los saldos presupuestarios primarios de los países europeos se hubieran venido financiando con la misma generosidad con que se financia a los bancos privados la deuda pública sería hoy día mínima y no supondría problema alguno para casi ningún país. Ha crecido tanto solo y exclusivamente por la cuantía de los intereses financieros que hay que pagar desde que los gobiernos dejaron de ser financiados por los bancos centrales a interés nulo o minúsculo.

La deuda pública de ahora en Europa (como antes en otros pueblos), no es sino el crimen contra los pueblos cometido por el dinero organizado del que hablaba Roosevelt. Se acordó que los gobiernos no se financiaran por los bancos centrales (que podrían financiarlos a interés prácticamente nulo como a la banca privada) para que poco a poco estallara la deuda pública, justificando las privatizaciones, al mismo tiempo que los bancos privados hacían el agosto prestando a los estados (reciben actualmente en concepto de intereses más de 350.000 millones de euros anuales en Europa).
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